Se dice que Kevin Smith necesitó tres películas para lograrse fama de autor independiente rebelde con historias para contar que incluían montones de frikadas relativas a los superhéroes (su primera película ganó en Sundance y en Cannes), y el resto de su filmografía para destruir todo lo que había contruido. Desde que los años se cuentan con un "2" delante de todo, Kevin Smith ha ido dando tumbo tras tumbo, tanto en el cine, como en el mundo de la historieta. Sin embargo, pareciera que él se considerase a sí mismo una luminaria moderna, un auténtico adolescente malo, a pesar de tener ya sus 39 añitos. Sus historietas están llenas de referencias sexuales de las más obvias, que no escandalizan, ni ruborizan, ni nada... excepto cuando son tan burdas, que le dan leña a los peores estereotipos sobre los fan de historietas gorditos y su visión del mundo femenino en general.
Para muestra, basta una hiedra:

"¿Sabés lo que siempre me gustó de vos, Batman? Quiero decir, además de tus duros abdominales, y lo que estoy segura que es -bajo unas condiciones nocturnas menos adversas, pero no menos agresivas- una lengua incansable?"

Jessica se pregunta cómo reaccionaria el fan si Smith pusiera a Victor Szasz en pelotas, con las piernas abiertas, y marcando un pene erecto tapado por un salame picado fino, hablándole en ese tono a Batman.